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On i quan el conill?

per Jandro Olmo
2 min. de lectura

Y digo yo que…. en algún momento sacará el conejo de la chistera. Acostumbrado como está a salir mágicamente de situaciones embarazosas para él, para su entorno político y/o familiar, no me cabe ninguna duda que, de aquí a la primavera que viene, algún resorte activará el presidente del gobierno español para asomar la cabeza en esta última crisis que, de forma intencionadamente equivocada, ha sido catalogada por el Ejecutivo como crisis migratoria, cuando de migratoria, nada. Simplemente hay que echar mano del “Manual de resistencia” del que debe haber utilizado ya casi todos sus ítems.

¿Dónde y cuándo el conejo?

Haciendo amigos

El desmarque de España en Europa, sobre todo en determinados aspectos de política exterior, al apartarse de la línea mayoritaria de otros gobiernos europeos o de la Comisión Europea ha propiciado un cierto aislamiento que no puede ser especialmente bueno. En otras materias, el presidente Sánchez se ha mostrado firme y decidido, adoptando posiciones más contundentes que las de sus socios europeos y otras diametralmente confrontadas a las de EEUU y Rusia. Me refiero fundamentalmente a la posición crítica frente al gobierno de Israel por la invasión de Gaza, mucho más dura que las adoptadas por otros países europeos, en especial con Alemania e Italia, creándose una evidente tensión en el seno de la Comunidad Europea. Si a ello añadimos la negativa del gobierno de España asumir la petición de la OTAN en materia del gasto en defensa, que en la reunión de junio de 2025, en La Haya, acordó un total del 5 por ciento del PIB, dividido en un 3,5% para gasto militar propiamente dicho y un 1,5% para infraestructuras de seguridad. Sánchez sí ha aumentado enormemente el gasto español en defensa, hasta alcanzar el 2% del PIB, y afirma que España cumple sus compromisos con la OTAN. Pero ha defendido que España no tiene por qué asumir determinadas exigencias adicionales de gasto militar y ha insistido en que cada país debe decidir soberanamente cuánto puede dedicar a defensa. Hay algunos que no están contentos y no tienen prisa pero empiezan a poner hilo a la aguja.

De oca a oca

A nivel interno no son pocos los “disgustos” que se ha llevado el presidente durante estos ocho años de legislatura que no se decide a interrumpir. Hagamos una breve enumeración: ley del “solo sí es sí”, amnistía del “procés”, condena de Fiscal General del Estado, caso Abalos/Koldo, condena de su hermano David, caso Fontanería (léase Leire), cambio de posición silente con nocturnidad de la posición sobre el Sahara Occidental y Marruecos, caso “Pegasus” y, como no, la actual crisis de soberanía territorial acaecida en Ceuta. No en todos está afectado directamente su persona. No es necesario. Sí lo está su responsabilidad política que, en ningún caso, parece importarle demasiado. Tengamos en cuenta que en Europa la responsabilidad política ante casos mucho menos notorios y vergonzantes que los señalados, y que simplemente rozan un pelín la figura del político en cuestión, significa la dimisión de éste. Es otra cultura democrática la que campa por ahí.

¿Dónde y cuándo el conejo?

Pedro Sánchez nos tiene acostumbrados a mantener actitudes desafiantes que, para otros, supondría el defenestramiento automático de sus responsabilidades políticas. Sin embargo es especialista en “sostenella y no enmendalla”. y no le pasan factura. Este “arte” es para algunos motivo de admiración y le tildan de “crack” “tio cojonudo” “todo un figura” pero el caso es que sí, sale indemne de todas. O no es desafiante que dos días después de la invasión marroquí a Ceuta se vaya de vacaciones y, a la vuelta, reivindique públicamente su derecho a disfrutarlas. Sánchez sabe que sus actitudes levantan ampollas y que la prensa (no toda) le pondrá a caer de un burro, pero también es consciente de que esos periódicos de hoy son envoltorio de bocadillos para mañana. Y que las RRSS son tan variadas como manipulables y efímeras.

¿Dónde y cuándo el conejo?

Ya habrá tiempo de ver cómo se sale de esta última crisis, a mi entender de una gravedad excepcional, en la que también se deslizan argumentos y aseveraciones destinadas a una población que nos cree idiotizada. De momento los “conejos” que no aparecen en los informes intentan desvirtuar las evidencias que todo el mundo reconoce menos quien tuviera que hacerlo y actuar en consecuencia.

Sé que no debe ser fácil la lucha contra el poderoso y que no conviene hacerla a campo abierto, pero la magia no es más que trucos y los ciudadanos necesitamos verdades, no simples conejos liberadores.

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